¿Cuándo tengo que ir al psicólogo?
En este artículo, responderemos a alguna de las dudas que suelen surgir a la hora de tomar la decisión de acudir al psicólogo.
A muchos nos surge la duda de ¿cuando tengo que ir al psicólogo?
Cuando lo estamos pasando mal con nuestras emociones, por algún suceso que no sabemos muy bien como manejar, no sabemos que tenemos que hacer…
Solemos tener bastante claro, que cuando tenemos un dolor intenso de cabeza, vamos al médico de cabecera para que nos trate. También cuando tenemos una muela picada o una encía inflamada, sabemos que tenemos que ir a un dentista. Cuando tenemos un dolor en un tobillo, como consecuencia de una torcedura, sabemos que tenemos que acudir al traumatólogo.
Pero que pasa cuando llevamos un tiempo en que nos encontramos mal, no sabemos muy bien porqué, pero observamos por ejemplo que: me estoy distanciando de la gente que me quiere, que estoy comiendo más (o menos), que estoy siempre con mucha tensión en el estómago, o que siempre que hablo con mi pareja, discutimos. Aquí no sabemos muy bien qué es lo que tenemos que hacer.
Lo general que solemos encontrarnos en la consulta es que hay personas que llevan durante mucho tiempo mal por estas y otras razones.
Pero… ¿Qué pasaría si llevara mucho tiempo con un tobillo torcido, y no fuera al traumatólogo? O sino por lo menos me pusiera una venda y dejara reposar la pierna durante unos días. ¿No creemos que es posible que empeorara mi tobillo y no solo este sino finalmente la musculatura de la pierna o incluso más allá, una mala postura al andar, generaría dolores de espalda?
Parece que vernos como el Jorobado de Notredam, no es algo que queramos hacer, y por eso acudimos al traumatólogo. Pero parece que sí que estamos acostumbrados a buscar una relativa estabilidad no del todo buena (homeostasis disfuncional), a pesar de que no estén bien las cosas (con nosotros mismos, con los otros, o con el mundo).
Es verdad que desde hace un tiempo está algo más valorado el papel que tenemos los psicólogos en la salud mental de las personas. Pero todavía siguen surgiendo muchas dudas a la hora de decidir acudir. ¿Merece la pena invertir mi tiempo y mi dinero? ¿Voy a tener que contarle a un desconocido aspectos personales que quizá no estoy acostumbrado a expresar a nadie? ¿Porqué tengo que ir al psicólogo si puedo resolverlo yo sólo?
Primero de todo, ¿Cómo saber si tengo un problema?

Un problema, desde el punto de vista psicológico, es “una situación incómoda, persistente, que se da en un marco social, y a la que se ha intentado poner fin en repetidas ocasiones pero sin alcanzar el resultado deseado”. Te remito a éste artículo para que puedas profundizar.
Pero si puedo resolverlo yo sólo, no necesito psicólogo, pero sino ¿es que estoy loco?
En el caso de que seas capaz de manejar las emociones que te genera alguna situación/es que tienes y las puedas resolver tú solo, y además estás haciendo cambios en tu comportamiento y eso te ayuda a regular tus emociones, pues enhorabuena. Estás haciéndolo muy bien.
“Lo Único Constante es el Cambio”
(Heráclito)
Pero hay veces, que crees que estás haciendo algo, pero finalmente lo que haces es “evitar” afrontarlo y haces la técnica del “avestruz” (metiendo la cabeza en la arena, para no ver lo que ocurre). Este caso es bastante más común de lo que pensamos. Aquí es cuando se nos presentan muchos casos que ya han llegado a estar como el Jorobado de Notredam, como hemos comentado antes…
Esto no significa que estés loco, sino que es posible que los miedos te estén paralizando o no dejándote actuar para solventar lo que te está pasando. Eso no significa estar loco, sino consciente de que hay que hacer algo diferente.
Pero entonces, si voy al psicólogo ¿he perdido mis capacidades mentales?
Es posible que pensemos ésto, cuando vemos que hagamos lo que hagamos no logramos resolver lo que nos está pasando, y no somos capaces de regular las emociones que nos generan.
Entonces recurrir al psicólogo en un momento de nuestra vida puede ser una oportunidad para recuperarla. Ya que cuando estamos viendo que no somos capaces de manejar nuestras emociones de forma adecuada, estaríamos en la misma circunstancia que cuando tenemos que ir al dentista por una muela picada.
Es posible también, que nos sintamos estigmatizados por el hecho de acudir al psicólogo, pero tenemos que empezar a superar éste miedo… Ya que no nos pasa lo mismo cuando tenemos que ir al médico que cabecera o al dentista, o incluso al fisioterapeuta.
Hacer más de lo mismo, esperando que algo cambie, es la forma más efectiva de sentirse frustrado y con sensación de incapacidad.:
Entonces ¿Pedir ayuda implica falta de autonomía?

Los psicólogos, no vamos a “levantar tu barco cuando está escorado”, sino que te vamos a ayudar a que tú seas quién lo levante, aunque nosotros te ayudemos. La idea es que vuelvas a “levantar el barco y poder recuperarte de los daños que se hayan podido producir, y logres volver a colocarte en el timón”.
Esto indica que ser conscientes de que algo no funciona como debería, y tomar la decisión de pedir ayuda para solventarlo, es algo muy valiente y autónomo. Y es el deseo de cambio, lo que nos indica que somos autónomos.
¿Qué debo contarle al psicólogo?
En ocasiones nos inquieta tener que contar algún tipo de problema íntimo a un desconocido. Esto nos expone a inseguridades, complejos, frustraciones o presuntas debilidades que llevamos tiempo ocultando y puede que no estemos dispuestos a comunicarlo.
El psicólogo no te va a obligar a que cuentes nada que no estés dispuesto a compartir para ayudarte en el proceso de terapia. Lo que puede ser útil para el proceso es que seas lo más sincero posible para contigo mismo, ya que el psicólogo no está aquí para juzgarte, sino para poder ayudarte a que recuperes tu seguridad y confianza de cara a poder llevar una vida lo más plena y satisfactoria posible, dentro de tus circunstancias.
Y, ¿Cuál es su labor en el proceso?
La labor del psicólogo, en general, sea de la corriente terapéutica que sea, es la misma: Que recuperes el control de tus emociones y tengas una vida lo mejor posible, dada la situación que tengas. Es decir, que tengas la mejor calidad de vida que puedas tener.

Por otro lado, lo que difiere de los psicólogos es el “como” hacemos el proceso. Desde aquí, los psicólogos estratégicos, nos centraremos en qué es lo que sucede, con tu problema y que es lo que sueles hacer para intentar resolverlo. No nos centramos en las “supuestas” causas del problema, sino en lo que haces que sin querer es lo que ha agravado el problema. Aquí en este artículo, te explico mejor cómo trabajamos.
¿Por qué acudir a un psicólogo y no a un amigo?
Por supuesto, puedes acudir a un amigo o un familiar para intentar solventar la situación o las emociones que te genera una situación. Pero ¿qué pasa cuando nuestros amigos y familiares no saben como actuar o no saben como orientarnos?, o peor todavía, que lo que están haciendo, sin querer, no me ayuda a sentirme seguro y confiado de lo que hago.
Dada nuestra práctica clínica, se da en muchas ocasiones que los amigos o los familiares, hacen cosas que “con las mejores intenciones no generan el mejor de los efectos”, y ésto hay que tenerlo en cuenta de cara al proceso terapéutico.

Por poner un ejemplo: cuando tenemos miedo a algo, lo que solemos hacer es evitar el objeto temido. Pero otra de las cosas que solemos hacer, es llegar a acercarnos al objeto temido, pero con la ayuda de algún amigo o familiar. Esto es algo que se convierte en una solución que agrava el problema. Es decir, que cuando nos ayudan, nos mandan un mensaje muy positivo, ya que “nos quieren o nos aprecian”. Pero por otro lado nos está mandando un mensaje subliminal y algo más dañino “lo hacemos porque tú solo no puedes”.
Esto sin querer, genera más dependencia con los amigos o familiares, y hace que seamos a la vez menos autónomos y capaces de afrontar de forma independiente.
¿Cuánto tiempo va a durar la terapia y cuánto me va a costar?
Hemos de decir que no hay una regla general para saber cuantas son las sesiones para terminar un proceso terapéutico. Pero sí que podemos decir, que desde javiergarciapsy.com, nos vamos a dar un máximo de 10 sesiones para valorar si hay algún tipo de cambio en tu situación. En caso de no haberlo, seremos nosotros los que decidiremos abandonar la terapia, ya que queremos formar parte de la solución y no del mantenimiento del problema.
Esto quiere decir, que una vez haya cambios, es posible que se dilate en el tiempo el tratamiento. Eso si, una vez hayas “recuperado el timón del barco, y hayas podido seguir navegando en la vida”, nosotros ya nos retiraremos.

En cuanto al tema económico, son muchos y muy variados los motivos por los que decidir acudir a terapia. Pero lo que si puedo decir, es que “que mejor que invertir en tu salud”. Al igual que se invierte en un fisioterapeuta para reducir el malestar de espalda, podremos invertir en nuestra salud mental.
CONTACTA
Solicita sesión de valoración gratis
¿Quieres tener algunas herramientas para poder superar la dependencia emocional? Aquí te dejo mi guía de “6 Claves para empezar a superarla”.


Deja una respuesta